Panorama del teatro europeo



  1. El teatro en la Antigüedad
    Desde sus orígenes hasta el presente, el género dramático se fue modificando junto con los cambios de la humanidad. Sin embargo, algunos de sus rasgos principales persisten en las obras actuales.
Los documentos más antiguos que se conservan sobre el género dramático en Occidente corresponden a la Antigüedad clásica. Más precisamente se originaron en Grecia alrededor del siglo VI a.C. En la vida de la polis, el teatro estaba destinado a las representaciones que se realzaban durante los festejos en honor a los dioses. Las más importantes eran las fiestas en honor a Dioniso, en cuyos festivales los autores presentaban sus obras. A estas celebraciones asistían los ciudadanos y eran motivo, no solo de entretenimiento, sino también de formación del espíritu helénico. Es decir, tenían la finalidad de inculcar los valores éticos correspondientes a su época.
La cultura y el teatro griegos tuvieron su etapa de esplendor durante el siglo V a.C. A esta época, conocida como el Siglo de Pericles, pertenecen dramaturgos como Esquilo, Sófocles y Eurípides.

    Los ritos anuales en honor de la resurrección de Dioniso evolucionaron gradualmente hacia la forma estructurada del drama griego. Se celebraban importantes festivales en honor del dios, durante los cuales se realizaban grandes competiciones dramáticas. El festival más importante, las Grandes Dionisíacas, tenía lugar en Atenas durante cinco días de cada primavera. Para esta celebración los grandes dramaturgos griegos escribieron sus magníficas tragedias.
Las obras del teatro clásico antiguo se clasificaban en tragedias y comedias. Las tragedias se ocupaban de asuntos tomados de la mitología, en las cuales el héroe o protagonista se enfrentaba contra las fuerzas del destino, es decir, contra la voluntad de los dioses. Como resultado de esta lucha desigual, el héroe resultaba castigado, generalmente, con la muerte. Así, las tragedias tenían como finalidad mostrar cómo las acciones que se oponían a la voluntad de los dioses eran debidamente castigadas. El efecto emocional que tales hechos producían, se denomina “catarsis” y consiste en la reacción de temor y piedad ante el sufrimiento del héroe que el público experimentaba. Las comedias, en cambio, eran obras basadas en la vida cotidiana, con una resolución optimista ya que su intención era provocar la risa.
Tanto las tragedias como las comedias, tenían unidad de acción, lo que significa que cada obra presentaba un solo conflicto a resolver ; unidad de tiempo, pues los hechos representados no podían durara más de un día; y unidad de espacio es decir que os hechos transcurrían en un único lugar. Por ejemplo, en la tragedia Electra las unidades se manifiestan del modo siguiente:
  • Unidad de acción: el conflicto de la obra está centrado en vengar la muerte de Agamenón.
  • Unidad de tiempo: la acción se desarrolla en menos de un día.
  • Unidad de espacio: la acción transcurre en las puertas del palacio.

    Además de las obras teatrales conservadas, una fuente para el conocimiento de la dramaturgia griega es la Poética, de Aristóteles, especie de tratado sobre las artes de su tiempo, escrita en el siglo IV a.C.
Hacia el siglo III a.C, los romanos continuaron con la actividad teatral imitando el modelo griego. Sin embargo, cultivaron principalmente la comedia, posiblemente porque esta era una forma de expresión más adecuada que la tragedia para representar los conflictos sociales e intereses de la sociedad romana. Dos grandes cómicos latinos de esta época fueron Plauto y Terencio.

2. La Edad Media y el surgimiento de un teatro popular.

    Durante la Edad Media, el teatro clásico tal como fue concebido por los dramaturgos griegos, quedó en el olvido. La creciente influencia del cristianismo en el mundo antiguo y la censura eclesiástica de la actividad teatral condujeron a la extinción de la tradición clásica. Lentamente, surgió un teatro popular, que se desarrolló en forma independiente del teatro griego y latino. Sus orígenes se encuentran en parte, en la actividad de los juglares, quienes eran artistas ambulantes que contaban historias, recitaban y cantaban acompañados de algún instrumento, realizaban acrobacias o divertían al público con representaciones, en plazas y palacios. Sin embargo, el teatro popular medieval definió su forma a partir de las representaciones religiosas que se celebraban en el interior de las iglesias. Desde el siglo X, se registran estas representaciones, que andando el tiempo generaron varias especies dramáticas como los milagros, que eran escenas donde la Virgen o los santos intervenían en la vida de los seres humanos; los misterios, que escenificaban conceptos de la doctrina religiosa o las moralidades que consistían en breves piezas alegóricas que ponían en escena la personificación de las virtudes. Inicialmente, las representaciones estaban a cargo de los sacerdotes, dentro del recinto de la iglesia y con una finalidad didáctica. Paulatinamente, las representaciones salieron al atrio y de allí, a las calles, a cargo de artistas aficionados y con una finalidad de entretenimiento. Hacia el siglo XV, se desarrollaron las farsas que eran piezas breves cómicas y satíricas, muy alejadas de las temáticas religiosas.

3. El teatro del Renacimiento.

    La irrupción del pensamiento humanista a fines de la época medieval produjo el Renacimiento en Italia en el siglo XV y su posterior desarrollo y expansión por toda Europa en el siglo XVI. Los artistas del Renacimiento reavivaron en la cultura europea el interés por el legado clásico antiguo e imitaron sus modelos artísticos. Durante este período, el teatro europeo especialmente en Italia y Francia, retomó el modelo del teatro griego antiguo en la composición de las obras pero como expresión principalmente artística más que moralizante. Las obras tenían un texto elaborado, muchas veces para ser leído, y estaban destinada a un público cortesano. Las unidades aristótelicas de composición teatral ( unidad de acción, de tiempo y de espacio) se respetaban rígidamente, y las comedias de enredos y equívocos de identidad, según el modelo de Plauto, fueron muy apreciadas.
   Junto con esta vertiente culta, de tradición clásica, en el Renacimiento se continuó desarrollando la tradición medieval. Un ejemplo de esta tendencia es la comedia dell´arte, una clase de obra breve surgida en Italia, de representación callejera y con personajes típicos como los enamorados, el comerciante Pantalón, el soldado fanfarrón, el médico pedante y los sirvientes, Arlequín y Colombina, la sirvienta falsa. A estos personajes se solían agregar otros y mediante un diálogo improvisado, se representaba una anécdota esquemática.

4. El teatro del Barroco

    El Barroco es un movimiento artístico que predominó en las artes europeas y americanas durante el siglo XVII. Al igual que su antecesor, el Renacimiento, surgió en Italia y si bien mantiene semejanzas con este último en las temáticas referidas a la mitología y la historia de la cultura grecolatina, el arte barroco renovó las formas estéticas rompiendo con el equilibrio renacentista y mezcló tanto en las formas como en los contenidos de las obras, la tradición clásica con la tradición popular medieval.
En la historia del teatro, un representante del drama barroco es el escritor español Félix Lope de Vega, quien además de su prolífica producción de obras dramáticas, compuso el tratado El arte nuevo de hacer comedias donde describe sus pautas estéticas, ajenas al respeto de las unidas aristotélicas y la rígida diferencia entre comedia y tragedia, entre otras cosas. A su vez, las historias representadas muchas veces provienen de historias populares medievales. La libertad con la que creó sus obras así como la profundidad psicológica de sus personajes y la calidad de sus textos, lo convirtieron en un autor muy popular y exitoso en su época, al igual que su contemporáneo inglés William Shakespeare.
     
   Hacia fines del siglo XVI, en Inglaterra el teatro era un entetenimiento muy popular y una labor profesional. Se conoce como “teatro isabelino” a la gran producción teatral de los escritores ingleses durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera del siglo XVII. Su principal representante es William Shakespeare.
En esta etapa, Inglaterra se modernizó y comenzó a desarrollarse como una potencia económica y política. La ciudad de Londres creció y con ella, las compañías de teatro y los nuevos teatros, como El Globo inaugurado en 1599. Los inicios de estos teatros, inexistentes durante el medioevo, se remontan a los pistas circulares de tierra donde se hacían peleas de osos o de perros, en la zonas marginales de la ciudad. Hacia finales del siglo, el teatro ya era un espectáculo comercial cuyas compañías de actores tenían el respaldo de los mecenas, entre los que se contaba incluso la reina.
Además de la libertad en las pautas de composición de las obras, propia del arte barroco, el teatro isabelino, y el de Shakspeare en particular, debe su éxito a la caracterización de los personjes, que pasan de ser estereotipos a representar individualidades; personajes complejos en su humanidad, con virtudes y defectos, con los que el espectador puede sentirse identificado, aún hoy varios siglos después.

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